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	<title>Relaciones y Vínculos archivos - Mireia</title>
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	<description>Mireia Vilaseca</description>
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	<title>Relaciones y Vínculos archivos - Mireia</title>
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		<title>Cómo cuidar la confianza con nuestros hijos</title>
		<link>https://mireiavilaseca.com/blog/como-cuidar-la-confianza-con-nuestros-hijos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Apr 2021 20:41:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hij@s]]></category>
		<category><![CDATA[Relaciones y Vínculos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Seguro que para ti es esencial que alguien que consideras tu referente o guía sean alguien en quien puedas confiar. ¿Quieres ser un referente o una guía para tus hijos? Entonces la confianza no puede faltar en vuestra relación. En muchas ocasiones, la falta de confianza en el espacio familiar es lo que dificulta la comunicación y facilita la inseguridad&#8230;</p>
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<p>Seguro que para ti es esencial que alguien que consideras tu referente o guía sean alguien en quien puedas confiar. ¿Quieres ser un referente o una guía para tus hijos? Entonces la confianza no puede faltar en vuestra relación.</p>



<p>En muchas ocasiones, la falta de confianza en el espacio familiar es lo que dificulta la comunicación y facilita la inseguridad de nuestros hijos. Cómo interactuemos con ellos en situaciones cuando, por ejemplo, han cometido un error, puede ser una gran oportunidad para aumentar su confianza en vosotros o debilitarla.</p>



<p>La confianza entre ambos es mucho más que contarse las cosas. Ser un referente de seguridad para tu hijo o hija implica que pueda compartir contigo sus dificultades. Pero también implica que se muestre tal como es sin miedos. Esto impacta directamente en la autoestima de tus hijos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cómo alimento esa confianza?</h2>



<p>Para generar esa confianza hay que atender a diferentes aspectos que en el día a día se nos pueden estar escapando. Tus hijos pueden notar intentos falsos de mostrar confianza que hagan que en situaciones futuras se muestren recelosos. Hay que tomar actitudes concretas frente a nuestros hijos y tomar una auténtica implicación. A continuación enumeramos diferentes formas de crear y cuidar esa confianza:</p>



<ol class="wp-block-list" type="1"><li>Confía en tu hijo/a: Puede que sea tan obvio que se nos escape, pero si quieres transmitir a tu hijo que puede confiar en ti, debes confiar en él. Confía en sus capacidades. Piensa en todas esas cosas que ha logrado, en las que puede hacer por él mismo y en sus aspectos más positivos.</li><li>No sobreproteger: En relación directa con lo anterior. Si confías en tu hijo/a, permite que actúe. Dale su espacio y su rol activo en la familia. Seguro que tiene muchas cosas que aportar. No tengas miedo a que se equivoque y pueda sufrir de alguna manera. Es mejor que se haga responsable acorde con su edad. Si se equivoca, es una gran oportunidad para que aprenda que no pasa nada por ello y que hay que seguir adelante.</li><li>Corregir sus errores sin que se sienta juzgado: Señalar sus errores y acompañarles para mejorar es también una responsabilidad como padres. Pero hay que hacerlo de forma constructiva. Debes olvidarte de hacerle culpable y centrarte en hacerle responsable. Es su responsabilidad actuar correctamente o hacer las cosas lo mejor posible. Pero tampoco sirve de nada martirizarlo y va a destruir su confianza en ti y su autoconfianza. En definitiva, cuando le corrijas debes procurar que sea en positivo, que salga con ganas de mejorar y no se sienta criticado.</li><li>No le compares con otros: En una sociedad basada en la competencia es común que nos comparemos con otras personas. Ellos también están siendo comparados constantemente por las notas académicas. A veces usamos la comparación con la intención de motivarles: “si Pepito puede hacerlo, ¿por qué tú no lo haces?”, “si tu hermana lo consigue, tú también tendrías que conseguirlo”, “mira lo bien que se porta tu primo y tú no lo haces”. Compararse con cualquier otra persona siempre es injusto e improductivo. No tiene sentido. Cada persona parte de un punto distinto y tiene un camino distinto que recorrer. Compararle solo va a debilitar su autoestima y su confianza en ti.</li></ol>



<p>Aplicando estas breves pautas en nuestra interacción con tus hijos va a mejorar su confianza en ti y por lo tanto vuestra comunicación y seguridad en el ambiente familiar. Contar con un referente seguro es un gran apoyo para los obstáculos de la vida y una gran fuente de autoconfianza y seguridad en sí mismos. En definitiva, confía en él/ella, confía en ti como padre/madre y confiará en sí mismo/a.</p>


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		<title>Comprende las distintas sociedades para comprender mejor a tus padres, tus hijos y a ti misma</title>
		<link>https://mireiavilaseca.com/blog/comprende-las-distintas-sociedades-para-comprender-mejor-a-tus-padres-tus-hijos-y-a-ti-misma/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Mar 2021 20:19:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hij@s]]></category>
		<category><![CDATA[Relaciones y Vínculos]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Lee atentamente la siguiente cita: “Esta juventud está malograda hasta el fondo de su corazón. Muchos jóvenes son malhechores y ociosos. Jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura”. ¿Cuándo crees que fue escrita? Parece bastante actual, ¿verdad?</p>
<p>Pues no. Esta frase se encontró escrita en un vaso de arcilla con <strong>4.000 años de antigüedad</strong>. Y no es el único ejemplo arcaico de <a href="http://www.cop.es/colegiados/b-00085/escritos/historias/juventud.HTML">cómo la relación entre generaciones ha tenido tintes de conflicto durante toda nuestra historia</a>.</p>
<p>Como ves, las dificultades en la comunicación entre padres e hijos han existido siempre<strong>. Las diferencias generacionales pueden suponer una barrera en nuestra comprensión mutua</strong>. Por ello, vamos a ver a continuación qué generaciones definen los expertos en sociología y sus características principales. Comprueba si se confirman o desmienten tus ideas preconcebidas sobre tu generación, la de tus padres o la de tus hijos. Seguro que aprendes algo nuevo.</p>
<h2>Las diferencias generacionales</h2>
<p>Intentaré adivinar. <strong>Si tienes más de 40 años</strong>, es probable que pienses que la juventud de hoy en día ha perdido valores esenciales, que son caprichosos y que todo esto es culpa de las comodidades de que les hayan dado todo hecho y de la inmediatez de internet. Por otra parte, <strong>si eres menor de 30</strong>, probablemente pienses que los mayores son tozudos, demasiado tradicionales y no entienden nada de lo que vives.</p>
<p>Por supuesto, esto <strong>son estereotipos y mucha gente no se sentirá identificada</strong> con las anteriores afirmaciones. De igual manera, ubicar a una persona bajo la etiqueta de una generación puede ser una generalización totalmente desacertada. Cada persona vive una experiencia totalmente individual. Sin embargo, <strong>los cambios bruscos en las sociedades (políticos, tecnológicos, etc.) pueden marcar muchas creencias y actitudes</strong>. Así se diferencian las generaciones.</p>
<h2>¿Cuáles son las generaciones según el año en el que naciste y qué caracteriza a cada una?</h2>
<ul>
<li>
<h4><strong>Los niños de la posguerra (1930-1948):</strong></h4>
Una generación marcada por la <strong>austeridad</strong> exigida por la depresión económica de la posguerra. La generación de la mayoría de abuelos de ahora. Recibieron una educación de estilo rígido y dogmático. Sin embargo, vivieron en una <strong>sociedad comunitarista</strong>. Es decir, con fuertes núcleos familiares y vecinales. Poco individualizada. Requirieron de mucho esfuerzo y trabajo duro para sobrevivir sin lujos.<br /><br /></li>
<li>
<h4><strong>Baby boom (1949-1968):</strong></h4>
Caracterizada por un <strong>pensamiento ambicioso</strong>. Su ambición le llevó al trabajo y el trabajo se vio bien recompensado en su conjunción con una época de bonanza. Su nombre se debe a la explosión demográfica propiciada por la mejora de la economía, un mayor acceso a recursos, la paz y la estabilidad. Fueron educados por la generación anterior, que mantenía esa rigidez y el valor del esfuerzo. <strong>El esfuerzo seguía viéndose recompensado con una cierta facilidad al acceso a un hogar propio, a formar una familia y construir un proyecto de vida siendo bastante jóvenes</strong>.<br /><br /></li>
<li>
<h4><strong>Generación X (1969-1980):</strong></h4>
Caracterizada por la <strong>búsqueda del éxito</strong>. No se diferencia mucho de la generación anterior en cuanto a valores con los que fueron educados. <strong>Nacidos en una época de cambios muy profundos a nivel político y social, lo que les llevó a ver también que el esfuerzo puede traducirse en resultados</strong>. Esta generación vivió la cara “benévola” de la expansión del consumismo, que vino acompañado de muchas novedades tecnológicas. La sociedad sigue siendo mayoritariamente comunitarista, pero comienza a llegar la globalización y el individualismo. Las ciudades cada vez están más pobladas.<br /><br /></li>
<li>
<h4><strong>Millennials (1981-1993):<br /></strong></h4>
Una generación caracterizada por la <strong>frustración</strong>. Esta es una generación especialmente famosa, infame o, tal vez, ¿difamada? Ciertamente, la palabra “millennial” tiene ya connotaciones negativas para muchas personas. Muchos los llamaron “ninis”. Pero, ¿cuál ha sido su contexto?<br /><br />Son jóvenes que nacieron justo antes del boom digital. Sus padres habían vivido el crecimiento económico, el éxito y el esfuerzo recompensado, y eso les inculcaron. Se encontraron con una <strong>sociedad altamente competitiva</strong>. “Estudia mucho y lograrás lo que te propongas”. Pero se encontraron con una de las mayores crisis económicas de la historia justo cuando estaban accediendo al mercado laboral. El paro juvenil se disparó. La precariedad laboral llegó para quedarse. En definitiva, <strong>se encontraron con que el esfuerzo no siempre se traduce en una recompensa</strong>.<br /><br />Por otra parte, <strong>la sociedad ya es mayoritariamente individualista</strong>. Los pueblos se vaciaron y se llenaron las ciudades. Los núcleos son menos numerosos. A pesar de la mala fama, también ha sido una generación que ha luchado por grandes cambios sociales como los derechos de muchos colectivos minoritarios, el no a la guerra y la lucha contra el cambio climático.</li>
</ul>
<ul>
<li>
<h4><strong>Generación Z (1994-2010):</strong></h4>
Caracterizada por la <strong>irreverencia</strong>. Algo comprensible. Al fin y al cabo, muchos de ellos apenas han salido de la adolescencia y otros lo siguen siendo. Han nacido prácticamente conectados a internet y con un móvil en la mano. Han jugado mucho menos en las calles. <strong>Sus relaciones se han dado mayoritariamente online</strong>. Esto también ha facilitado que la comunicación con los millennials se haya acercado y que mucha gente piense que pertenecen a esta generación. Esto también puede haber hecho que percibieran su experiencia de frustración. Además, <strong>el acceso a la información ha facilitado que sean los más críticos.<br /><br /></strong>Pero lo digital también ha hecho que vivan de <strong>la inmediatez</strong>, lo que hace que cada vez puedan autogestionar menos su capacidad de atención. Además, <strong>las redes sociales han hecho que perciban que todo depende de su imagen y hace que perciban una gran competitividad social</strong>. Lo que les lleva a presionarse por agradar, mostrarse competentes, ser creativos y verse bien. Son muy flexibles y abiertos, con una alta adaptabilidad a un mundo ya definitivamente globalizado.</li>
</ul>
<h2>Las verdaderas diferencias pueden encontrarse en otra parte</h2>
<p>Mientras me documentaba me encontré con <a href="https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2020-10-22/generaciones-millennials-precariedad-desigualdad_2795919/">este intersante artículo</a>. En él, diferentes profesionales nos invitan a ir más allá de las diferencias generacionales y mirar hacia las diferencias de clase. <strong>Las diferencias entre ricos y pobres que cada vez se acrecentan más y más en nuestra sociedad.</strong><br /><br />¿Y si estamos juzgando a toda una generación como «mimados», cuando realmente la mayoría de jóvenes no solo no ha tenido «todo lo que han querido» sino que, además, después de esforzarse tanto como sus padres y prepararse como todos/as, se encontraron con <strong>la precariedad? </strong>Como nos recalca <strong>Mariano Urraco Solanilla</strong>, doctor en Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, no perdamos de vista <strong>la desigualdad</strong>.<strong><br /><br /></strong>Es decir, seguramente haya muchos jóvenes que han «tenido lo que han querido». <strong>Pero probablemente sean la minoría</strong>. Incluso en este caso, la educación tampoco ha sido responsabilidad suya, como destaca <strong>Ángeles Rubio Gil</strong>, socióloga del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid. Sea como sea, tal vez sea injusto seguir criticando a los millennials, una generación ya de por sí quemada, <a href="https://www.buzzfeednews.com/article/annehelenpetersen/millennials-burnout-generation-debt-work">como defiende la periodista norteamericana, <strong>Anne Helen Petersen</strong></a>.</p>
<h2>Ponerse en el lugar del otro</h2>
<p>Si eres madre o padre, seguro que te gustaría que todos tus valores se transmitieran a tus hijos. Sin embargo, <strong>no se puede controlar la influencia del mundo más allá de nuestras relaciones familiares</strong>. Nuestras hijas e hijos viven en una sociedad cambiante que les afecta de una forma u otra irremediablemente. De la misma forma que te afectó crecer en una época y esto nos hizo tener más de un desencuentro con nuestros padres.</p>
<p>Si lo piensas, <strong>seguramente te hubiese gustado que tus padres te hubiesen comprendido más en algunos aspectos</strong>. Puede que echases de menos alguna muestra más de cariño o haber tenido la confianza para hablar de algunos temas delicados. Pero, como hemos visto, crecieron en una sociedad o con una educación que les marcó y les impidió hacer esto.</p>
<p>Igualmente, nuestros menores también viven una época distinta. Tienen otras presiones, otras necesidades y otras consecuencias en su día a día. <strong>Puede ser muy enriquecedor hacer el esfuerzo de entender su mundo para estrechar nuestra relación con ellos</strong>.</p>
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		<title>La Navidad y las relaciones auténticas en familia</title>
		<link>https://mireiavilaseca.com/blog/la-navidad-y-las-relaciones-autenticas-en-familia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Jan 2020 16:28:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Navidad]]></category>
		<category><![CDATA[Relaciones y Vínculos]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Relaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://mireiavilaseca.com/blog/la-navidad-y-las-relaciones-autenticas-en-familia/">La Navidad y las relaciones auténticas en familia</a> se publicó primero en <a href="https://mireiavilaseca.com">Mireia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h3>La Nostalgia</h3>
<p>El otro día hablando con una madre tomando un té, me comentaba “<strong>echo de menos como era la Navidad de hace 25 o 30 años cuando yo era pequeña</strong>”. Interesada le pedí qué era lo que más echaba de menos, y me respondió de manera contundente y clara. “Éramos mucha familia unida, juntos, mis abuelos, tíos, los primos, padres y hermanos, todo un desmadre de energía humana, preparando la mesa, ayudando en la cocina, toda una serie de Felices Navidades cada vez que una puerta de casa se abría, abrazos, familiares que traían comida que era de tipo “especial” de aquella que solo hacíamos esos días del año, como los canalones de la Tía Marta”.</p>
<p>Ciertamente conforme lo escuchaba, me acordaba también de mi niñez y de una época que ya casi ha quedado en el olvido, donde estábamos varias generaciones a la misma mesa, cada cual, con sus alegrías y sus penas, pero eso sí, <strong>todos íbamos a UNA</strong>. ¡Y todo el mundo colaboraba en las preparaciones festivas!<br />Con los años, y en esto estaréis todos los de mi generación o unos años antes o atrás (los que ahora somos padres), vibraremos en la misma sintonía de recuerdos de momentos espléndidos donde nos juntábamos todos en una casa (íbamos cambiando de casa a lo largo de las diferentes festividades), y milagrosamente siempre había lugar para todos, aparecían platos y vasos de lugares donde ni parecía que estuvieran, las sillas también (y si hacía falta cada cual aportaba las suyas propias). Eso sí, <strong>la calidez del rato que pasaban antes las familias unidas, y la ilusión de compartir los alimentos, los juguetes, las tradiciones, las conversaciones…</strong>todas estas escenas hoy en día, en el momento presente, ¡parece como si hubieran desaparecido!</p>
<h3>El presente individual</h3>
<p>Algún agujero negro y oscuro las ha podido abducir? ¡No! En todo caso, es responsabilidad de las personas que conformamos parte de los núcleos familiares y de los nuevos estilos de vida que han surgido. Por ejemplo, quien más quien menos se marcha unos días fuera de vacaciones, ¡y ya no podemos ser todos juntos! ¡Quién más quien menos prefiere la tranquilidad de quedarse en casa y no cocinar para un grupo numeroso! Quien más quien menos le parece que con el poco tiempo que nos dejan nuestras “apretadas agendas” no tendremos tiempo de hacer otras actividades que parecería ser que nos llenan de más satisfacción o que nos vienen más de gusto…</p>
<p>De verdad, <strong>cuando las abuelas o las tías que todavía se encargan de cocinar para todo el grupo y de mantener las relaciones cercanas y conseguir que compartamos un buen rato en familia, ya no estén, ¿qué pasará?</strong></p>
<p>¿Creéis que la nueva generación cogerá la batuta de esta responsabilidad tan majestuosa y a la vez tan enriquecedora para todos? La responsabilidad de Unir, de Crear Calidez, de encontrar espacios en común, de seguir manteniendo tradiciones familiares y de hacer única, la manera como cada cual vivimos estos días de fiestas navideñas y de reyes.</p>
<p>Si bien es cierto que hace 30 años atrás, no había tantos lujos al alcance de todo el mundo y era la opción más viable, compartir mesa en familia y disfrutar de estar presentes todos durante los ratos convenidos (a cada unidad familiar se celebra Navidad, Sant Esteve, la noche vieja y reyes de manera muy específica y con sus peculiaridades), también es verdad que <strong>en la actualidad hemos dejado de poner Amor en los espacios de tradición y relación familiar</strong>.</p>
<p>Se mantienen todavía las comidas o cenas festivas, pero a veces la colaboración tanto de tipo predisposición a compartir diálogo, a relacionarse con la familia, y aceptando cada cual tal y como es, a dejar atrás las posibles diferencias o fricciones, todo esto parece cada vez que es más difícil de lograr.<br />Queremos la Navidad para hacer vacaciones, para relajarnos o para trabajar si ofrecemos servicios por estas fechas, o queremos viajar o queremos….</p>
<p><strong>Queremos COMODIDAD y ESPACIO INDIVIDUAL</strong>. Por lo tanto la Propuesta de RELACIÓN donde hay que estar flexible, conjugar necesidades de las dos familias de origen del padre y la madre, y tener en cuenta los espacios de los hijos propios a la vez, sobre todo si ya han crecido y son adolescentes, parece un todo un reto en los tiempos que corren!!!</p>
<h3>Relaciones Auténticas</h3>
<p>Es bueno mirar atrás para aprender y retomar aquellas tradiciones que a cada cual de nosotros como padres nos hacía feliz de pequeños, sea ir a tomar un helado de turrón o cantar o bailar un villancico en comunión con nuestros seres más queridos.</p>
<p>Las Relaciones de Familia son un tema delicado durante el transcurso de las etapas vitales, puesto que las personas hacemos camino y evolucionamos y el entramado relacional que nos rodea también lo hace, a veces en una línea similar u otras en líneas muy diferenciadas. Sea como fuere, una Relación de Proximidad, de Diálogo, de Compartir vivencias podría decirse que las fiestas navideñas nos invitan a acercarnos a nuestras ilusiones y necesidades, pero a la vez encuentro que <strong>el hecho de compartirlas con el entorno vincular afectivo más íntimo, nos aporta unos ratos de alegría y felicidad extra, que bien nos merecemos disfrutar todos y cada uno de nosotros, y a la vez poderlo regalar a nuestros hijos</strong>.</p>
<p>Ciertamente os propondría <strong>retomar tradiciones y personalizarlas a vuestro cariz más placentero, y en segundo lugar propiciar espacios de relación auténtica</strong>, es decir con personas las cuales realmente os sentís familia, pueden ser amigos, vecinos… Se trata de valorar y agradecer cada encuentro, puesto que nunca más se volverá a repetir uno de parecido.</p>
<p>Y respecto a los familiares que no veis tan a menudo, reencontrarse y compartir un rato definido en el espacio tiempo/lugar, para que sea cómodo para todos, nos puede aportar alguna grata sorpresa que no nos esperábamos si mantenemos una mirada positiva de los otros y una actitud de comprensión y de apertura.</p>
<p><strong>En definitiva, si obras tu corazón a una relación auténtica y a las ganas de pasarlo bien en las fiestas, podrás disfrutar de quién eres y de lo que te nutren los tuyos, ¡¡de una manera relajada y a tu estilo propio!!</strong></p>
<p>¡Disfruta auténticamente y relaciónate en las fiestas desde una nueva perspectiva! <strong>En el presente, crear nuevos espacios de celebración será la tuya y vuestra decisión, no te cortes, sé tú mismo y regálate </strong>mucha paz y estimación.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-87 aligncenter" src="https://disfrutatufamilia.com/wp-content/uploads/2020/01/familia-300x200.jpg" alt="" width="332" height="221" /></p>
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