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	<title>Hij@s archivos - Mireia</title>
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	<description>Mireia Vilaseca</description>
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	<title>Hij@s archivos - Mireia</title>
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		<title>Cómo cuidar la confianza con nuestros hijos</title>
		<link>https://mireiavilaseca.com/blog/como-cuidar-la-confianza-con-nuestros-hijos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Apr 2021 20:41:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hij@s]]></category>
		<category><![CDATA[Relaciones y Vínculos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Seguro que para ti es esencial que alguien que consideras tu referente o guía sean alguien en quien puedas confiar. ¿Quieres ser un referente o una guía para tus hijos? Entonces la confianza no puede faltar en vuestra relación. En muchas ocasiones, la falta de confianza en el espacio familiar es lo que dificulta la comunicación y facilita la inseguridad&#8230;</p>
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<p>Seguro que para ti es esencial que alguien que consideras tu referente o guía sean alguien en quien puedas confiar. ¿Quieres ser un referente o una guía para tus hijos? Entonces la confianza no puede faltar en vuestra relación.</p>



<p>En muchas ocasiones, la falta de confianza en el espacio familiar es lo que dificulta la comunicación y facilita la inseguridad de nuestros hijos. Cómo interactuemos con ellos en situaciones cuando, por ejemplo, han cometido un error, puede ser una gran oportunidad para aumentar su confianza en vosotros o debilitarla.</p>



<p>La confianza entre ambos es mucho más que contarse las cosas. Ser un referente de seguridad para tu hijo o hija implica que pueda compartir contigo sus dificultades. Pero también implica que se muestre tal como es sin miedos. Esto impacta directamente en la autoestima de tus hijos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cómo alimento esa confianza?</h2>



<p>Para generar esa confianza hay que atender a diferentes aspectos que en el día a día se nos pueden estar escapando. Tus hijos pueden notar intentos falsos de mostrar confianza que hagan que en situaciones futuras se muestren recelosos. Hay que tomar actitudes concretas frente a nuestros hijos y tomar una auténtica implicación. A continuación enumeramos diferentes formas de crear y cuidar esa confianza:</p>



<ol class="wp-block-list" type="1"><li>Confía en tu hijo/a: Puede que sea tan obvio que se nos escape, pero si quieres transmitir a tu hijo que puede confiar en ti, debes confiar en él. Confía en sus capacidades. Piensa en todas esas cosas que ha logrado, en las que puede hacer por él mismo y en sus aspectos más positivos.</li><li>No sobreproteger: En relación directa con lo anterior. Si confías en tu hijo/a, permite que actúe. Dale su espacio y su rol activo en la familia. Seguro que tiene muchas cosas que aportar. No tengas miedo a que se equivoque y pueda sufrir de alguna manera. Es mejor que se haga responsable acorde con su edad. Si se equivoca, es una gran oportunidad para que aprenda que no pasa nada por ello y que hay que seguir adelante.</li><li>Corregir sus errores sin que se sienta juzgado: Señalar sus errores y acompañarles para mejorar es también una responsabilidad como padres. Pero hay que hacerlo de forma constructiva. Debes olvidarte de hacerle culpable y centrarte en hacerle responsable. Es su responsabilidad actuar correctamente o hacer las cosas lo mejor posible. Pero tampoco sirve de nada martirizarlo y va a destruir su confianza en ti y su autoconfianza. En definitiva, cuando le corrijas debes procurar que sea en positivo, que salga con ganas de mejorar y no se sienta criticado.</li><li>No le compares con otros: En una sociedad basada en la competencia es común que nos comparemos con otras personas. Ellos también están siendo comparados constantemente por las notas académicas. A veces usamos la comparación con la intención de motivarles: “si Pepito puede hacerlo, ¿por qué tú no lo haces?”, “si tu hermana lo consigue, tú también tendrías que conseguirlo”, “mira lo bien que se porta tu primo y tú no lo haces”. Compararse con cualquier otra persona siempre es injusto e improductivo. No tiene sentido. Cada persona parte de un punto distinto y tiene un camino distinto que recorrer. Compararle solo va a debilitar su autoestima y su confianza en ti.</li></ol>



<p>Aplicando estas breves pautas en nuestra interacción con tus hijos va a mejorar su confianza en ti y por lo tanto vuestra comunicación y seguridad en el ambiente familiar. Contar con un referente seguro es un gran apoyo para los obstáculos de la vida y una gran fuente de autoconfianza y seguridad en sí mismos. En definitiva, confía en él/ella, confía en ti como padre/madre y confiará en sí mismo/a.</p>


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		<title>Construyamos una autoestima diferente para nosotros y nuestros hijos</title>
		<link>https://mireiavilaseca.com/blog/construyamos-una-autoestima-diferente-para-nosotros-y-nuestros-hijos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Mar 2021 20:13:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hij@s]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Piensa en alguna afición, algún deporte que te guste o algo con lo que sueñas hacer. ¿Te gustaría ser el/la mejor en ello? Imagina ser el mejor cocinero, la mejor ciclista, el mejor gimnasta o la mejor científica. La respuesta más común seguramente sea: ¿a quién no le gustaría? Pero ser el mejor en algo está solo al alcance de&#8230;</p>
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]]></description>
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<p>Piensa en alguna afición, algún deporte que te guste o algo con lo que sueñas hacer. ¿Te gustaría ser el/la mejor en ello? Imagina ser el mejor cocinero, la mejor ciclista, el mejor gimnasta o la mejor científica. La respuesta más común seguramente sea: ¿a quién no le gustaría?</p>



<p>Pero ser el mejor en algo está solo al alcance de unos pocos. Entonces, ¿qué nos queda? Ser “la mejor versión de nosotras mismas”. Esto es algo que puede motivarnos a emprender hacia nuevas metas, motivarnos y movilizarnos. Eso está bien. El problema es que también podemos caer en la búsqueda de la perfección. Y no voy a decir nada nuevo, pero: es imposible ser perfectos.</p>



<p>En este artículo veremos cómo entender mejor nuestra autoestima y cómo puede repercutir positivamente en nuestros hijos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cómo pasamos de una motivación para mejorar a una búsqueda insana de la perfección?</h2>



<p>La clave se encuentra en cómo construimos y conservamos nuestra autoestima. Entendemos que la autoestima es el cómo nos percibimos a nosotros mismos y lo que decimos de nosotros mismos. Sin embargo, es común que se convierta en una valoración sobre nosotros mismos basada en lo que nos dicen los demás.</p>



<p>Cuando nuestra autoestima se construye de esta manera, basada en valoraciones (si somos mejores o peores en diferentes facetas) de los demás, es normal que intentemos conservarla necesitando de la aprobación de los demás. Por eso buscamos cada vez ser mejores a ojos de los demás. Tener el desempeño óptimo para que nos valoren positivamente. Y si tengo muchas dudas sobre cuánto valgo, al final solo me queda la perfección.</p>



<p>Para cuando alcanzamos este punto de buscar la perfección para proteger nuestra autoestima, generalmente ya hemos ido demasiado lejos y ni la perfección nos basta. Ocurre con gente famosa y seguro que conoces varios casos. Gente que ha alcanzado los mayores éxitos en su campo, que cuenta con millones de fans, y siguen sintiendo este miedo a una valoración negativa. El miedo a ser un fraude. El llamado “síndrome del impostor”. Su autoestima se construyó según con base en la valoración de los demás, pero ni alcanzar la perfección les salva de las inseguridades.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Aceptarte tal como eres sin dejar de buscar ser la mejor versión de ti misma: ¿qué significa ser “mejor”?</h2>



<p>Tomemos las riendas de nuestra autoestima. Debemos dejar de poner nuestra autoestima en manos de los demás y empezar a valorarnos, aceptarnos y amarnos a nosotros mismos y por nosotros mismos. Para guiarnos podemos pensar en nuestros hijos. ¿Cómo queremos a nuestros hijos?</p>



<p>Para la gran mayoría de padres y madres, el amor que se siente por un hijo es “incondicional”. Mi pregunta es: ¿por qué el amor que sientes por ti mismo/a no es también incondicional? Piénsalo, ¿qué impide que tú también seas merecedor/a de tu propio amor? Puedes pensar en mil errores, en mil aspectos que no te agraden pero, ¿si fueran de tu hijo le seguirías queriendo? Seguro que sí.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Pero entonces viviría con mis errores y nunca buscaría ser mejor, ¿no?</h2>



<p>Por supuesto, no es así. Seguimos buscando que nuestros hijos sean mejores personas a pesar de que les sigamos dando nuestro amor con sus defectos. Igualmente podemos seguir buscando ser mejores personas, pero sin culparnos por los errores. Nuestro valor se puede definir de otra manera. ¿Cómo? Conectando con nuestros propios valores, en lugar de seguir actuando para los demás.</p>



<p>Conecta con tus propios valores. Los que consideres realmente importantes para ti. Ser un padre o una madre afectuosa, ser un amigo empático y comprensivo/a, ser amable, etc. Busca los tuyos. Anótalos en una lista y escribe una o dos acciones que puedas realizar para acercarte a estos valores.</p>



<p>Aunque no seas perfecta, seguro que puedes reconocer esos otros valores en ti. Trabaja por todos ellos, pero siempre dosificando la autoexigencia y practicando la autocompasión y autoaceptación.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Lo que transmitimos a nuestros hijos</h2>



<p>Igual que podemos transmitir las exigencias y la corrección, este amor incondicional por nosotros mismos también se lo transmitiremos a nuestros hijos. De esta forma, estaremos fomentando que ellos construyan una autoestima que se base en la aceptación y la comprensión de uno mismo. Que persigan unos valores que vayan más allá de lo que los demás digan de ellos.</p>



<p>De esta forma puedes ser un modelo de autoestima para tus hijos. Un modelo que no se base en la búsqueda de ser mejor para los demás, sino de conectar mejor con nuestros valores. Así también conectarán mejor con los valores que nos gustaría transmitirles. Seamos imperfectos y amémonos. Que sean imperfectos, amémosles.</p>
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		<title>Comprende las distintas sociedades para comprender mejor a tus padres, tus hijos y a ti misma</title>
		<link>https://mireiavilaseca.com/blog/comprende-las-distintas-sociedades-para-comprender-mejor-a-tus-padres-tus-hijos-y-a-ti-misma/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Mar 2021 20:19:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hij@s]]></category>
		<category><![CDATA[Relaciones y Vínculos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://disfrutatufamilia.com/?p=106</guid>

					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://mireiavilaseca.com/blog/comprende-las-distintas-sociedades-para-comprender-mejor-a-tus-padres-tus-hijos-y-a-ti-misma/">Comprende las distintas sociedades para comprender mejor a tus padres, tus hijos y a ti misma</a> se publicó primero en <a href="https://mireiavilaseca.com">Mireia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Lee atentamente la siguiente cita: “Esta juventud está malograda hasta el fondo de su corazón. Muchos jóvenes son malhechores y ociosos. Jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura”. ¿Cuándo crees que fue escrita? Parece bastante actual, ¿verdad?</p>
<p>Pues no. Esta frase se encontró escrita en un vaso de arcilla con <strong>4.000 años de antigüedad</strong>. Y no es el único ejemplo arcaico de <a href="http://www.cop.es/colegiados/b-00085/escritos/historias/juventud.HTML">cómo la relación entre generaciones ha tenido tintes de conflicto durante toda nuestra historia</a>.</p>
<p>Como ves, las dificultades en la comunicación entre padres e hijos han existido siempre<strong>. Las diferencias generacionales pueden suponer una barrera en nuestra comprensión mutua</strong>. Por ello, vamos a ver a continuación qué generaciones definen los expertos en sociología y sus características principales. Comprueba si se confirman o desmienten tus ideas preconcebidas sobre tu generación, la de tus padres o la de tus hijos. Seguro que aprendes algo nuevo.</p>
<h2>Las diferencias generacionales</h2>
<p>Intentaré adivinar. <strong>Si tienes más de 40 años</strong>, es probable que pienses que la juventud de hoy en día ha perdido valores esenciales, que son caprichosos y que todo esto es culpa de las comodidades de que les hayan dado todo hecho y de la inmediatez de internet. Por otra parte, <strong>si eres menor de 30</strong>, probablemente pienses que los mayores son tozudos, demasiado tradicionales y no entienden nada de lo que vives.</p>
<p>Por supuesto, esto <strong>son estereotipos y mucha gente no se sentirá identificada</strong> con las anteriores afirmaciones. De igual manera, ubicar a una persona bajo la etiqueta de una generación puede ser una generalización totalmente desacertada. Cada persona vive una experiencia totalmente individual. Sin embargo, <strong>los cambios bruscos en las sociedades (políticos, tecnológicos, etc.) pueden marcar muchas creencias y actitudes</strong>. Así se diferencian las generaciones.</p>
<h2>¿Cuáles son las generaciones según el año en el que naciste y qué caracteriza a cada una?</h2>
<ul>
<li>
<h4><strong>Los niños de la posguerra (1930-1948):</strong></h4>
Una generación marcada por la <strong>austeridad</strong> exigida por la depresión económica de la posguerra. La generación de la mayoría de abuelos de ahora. Recibieron una educación de estilo rígido y dogmático. Sin embargo, vivieron en una <strong>sociedad comunitarista</strong>. Es decir, con fuertes núcleos familiares y vecinales. Poco individualizada. Requirieron de mucho esfuerzo y trabajo duro para sobrevivir sin lujos.<br /><br /></li>
<li>
<h4><strong>Baby boom (1949-1968):</strong></h4>
Caracterizada por un <strong>pensamiento ambicioso</strong>. Su ambición le llevó al trabajo y el trabajo se vio bien recompensado en su conjunción con una época de bonanza. Su nombre se debe a la explosión demográfica propiciada por la mejora de la economía, un mayor acceso a recursos, la paz y la estabilidad. Fueron educados por la generación anterior, que mantenía esa rigidez y el valor del esfuerzo. <strong>El esfuerzo seguía viéndose recompensado con una cierta facilidad al acceso a un hogar propio, a formar una familia y construir un proyecto de vida siendo bastante jóvenes</strong>.<br /><br /></li>
<li>
<h4><strong>Generación X (1969-1980):</strong></h4>
Caracterizada por la <strong>búsqueda del éxito</strong>. No se diferencia mucho de la generación anterior en cuanto a valores con los que fueron educados. <strong>Nacidos en una época de cambios muy profundos a nivel político y social, lo que les llevó a ver también que el esfuerzo puede traducirse en resultados</strong>. Esta generación vivió la cara “benévola” de la expansión del consumismo, que vino acompañado de muchas novedades tecnológicas. La sociedad sigue siendo mayoritariamente comunitarista, pero comienza a llegar la globalización y el individualismo. Las ciudades cada vez están más pobladas.<br /><br /></li>
<li>
<h4><strong>Millennials (1981-1993):<br /></strong></h4>
Una generación caracterizada por la <strong>frustración</strong>. Esta es una generación especialmente famosa, infame o, tal vez, ¿difamada? Ciertamente, la palabra “millennial” tiene ya connotaciones negativas para muchas personas. Muchos los llamaron “ninis”. Pero, ¿cuál ha sido su contexto?<br /><br />Son jóvenes que nacieron justo antes del boom digital. Sus padres habían vivido el crecimiento económico, el éxito y el esfuerzo recompensado, y eso les inculcaron. Se encontraron con una <strong>sociedad altamente competitiva</strong>. “Estudia mucho y lograrás lo que te propongas”. Pero se encontraron con una de las mayores crisis económicas de la historia justo cuando estaban accediendo al mercado laboral. El paro juvenil se disparó. La precariedad laboral llegó para quedarse. En definitiva, <strong>se encontraron con que el esfuerzo no siempre se traduce en una recompensa</strong>.<br /><br />Por otra parte, <strong>la sociedad ya es mayoritariamente individualista</strong>. Los pueblos se vaciaron y se llenaron las ciudades. Los núcleos son menos numerosos. A pesar de la mala fama, también ha sido una generación que ha luchado por grandes cambios sociales como los derechos de muchos colectivos minoritarios, el no a la guerra y la lucha contra el cambio climático.</li>
</ul>
<ul>
<li>
<h4><strong>Generación Z (1994-2010):</strong></h4>
Caracterizada por la <strong>irreverencia</strong>. Algo comprensible. Al fin y al cabo, muchos de ellos apenas han salido de la adolescencia y otros lo siguen siendo. Han nacido prácticamente conectados a internet y con un móvil en la mano. Han jugado mucho menos en las calles. <strong>Sus relaciones se han dado mayoritariamente online</strong>. Esto también ha facilitado que la comunicación con los millennials se haya acercado y que mucha gente piense que pertenecen a esta generación. Esto también puede haber hecho que percibieran su experiencia de frustración. Además, <strong>el acceso a la información ha facilitado que sean los más críticos.<br /><br /></strong>Pero lo digital también ha hecho que vivan de <strong>la inmediatez</strong>, lo que hace que cada vez puedan autogestionar menos su capacidad de atención. Además, <strong>las redes sociales han hecho que perciban que todo depende de su imagen y hace que perciban una gran competitividad social</strong>. Lo que les lleva a presionarse por agradar, mostrarse competentes, ser creativos y verse bien. Son muy flexibles y abiertos, con una alta adaptabilidad a un mundo ya definitivamente globalizado.</li>
</ul>
<h2>Las verdaderas diferencias pueden encontrarse en otra parte</h2>
<p>Mientras me documentaba me encontré con <a href="https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2020-10-22/generaciones-millennials-precariedad-desigualdad_2795919/">este intersante artículo</a>. En él, diferentes profesionales nos invitan a ir más allá de las diferencias generacionales y mirar hacia las diferencias de clase. <strong>Las diferencias entre ricos y pobres que cada vez se acrecentan más y más en nuestra sociedad.</strong><br /><br />¿Y si estamos juzgando a toda una generación como «mimados», cuando realmente la mayoría de jóvenes no solo no ha tenido «todo lo que han querido» sino que, además, después de esforzarse tanto como sus padres y prepararse como todos/as, se encontraron con <strong>la precariedad? </strong>Como nos recalca <strong>Mariano Urraco Solanilla</strong>, doctor en Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, no perdamos de vista <strong>la desigualdad</strong>.<strong><br /><br /></strong>Es decir, seguramente haya muchos jóvenes que han «tenido lo que han querido». <strong>Pero probablemente sean la minoría</strong>. Incluso en este caso, la educación tampoco ha sido responsabilidad suya, como destaca <strong>Ángeles Rubio Gil</strong>, socióloga del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid. Sea como sea, tal vez sea injusto seguir criticando a los millennials, una generación ya de por sí quemada, <a href="https://www.buzzfeednews.com/article/annehelenpetersen/millennials-burnout-generation-debt-work">como defiende la periodista norteamericana, <strong>Anne Helen Petersen</strong></a>.</p>
<h2>Ponerse en el lugar del otro</h2>
<p>Si eres madre o padre, seguro que te gustaría que todos tus valores se transmitieran a tus hijos. Sin embargo, <strong>no se puede controlar la influencia del mundo más allá de nuestras relaciones familiares</strong>. Nuestras hijas e hijos viven en una sociedad cambiante que les afecta de una forma u otra irremediablemente. De la misma forma que te afectó crecer en una época y esto nos hizo tener más de un desencuentro con nuestros padres.</p>
<p>Si lo piensas, <strong>seguramente te hubiese gustado que tus padres te hubiesen comprendido más en algunos aspectos</strong>. Puede que echases de menos alguna muestra más de cariño o haber tenido la confianza para hablar de algunos temas delicados. Pero, como hemos visto, crecieron en una sociedad o con una educación que les marcó y les impidió hacer esto.</p>
<p>Igualmente, nuestros menores también viven una época distinta. Tienen otras presiones, otras necesidades y otras consecuencias en su día a día. <strong>Puede ser muy enriquecedor hacer el esfuerzo de entender su mundo para estrechar nuestra relación con ellos</strong>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Atendiendo por adelantado y estableciendo límites para mejorar la relación con nuestros hijos</title>
		<link>https://mireiavilaseca.com/blog/atendiendo-por-adelantado-y-estableciendo-limites-para-mejorar-la-relacion-con-nuestros-hijos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Feb 2021 19:29:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Hij@s]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nuestros pequeños pueden ser tremendamente adorables en muchas ocasiones. Esos momentos en los que dices: “¡dan ganas de comérselo!”. Pero cuando nos dicen, “oye, qué bueno es, qué bien se porta”, todas recordamos esos momentos más o menos frecuentes en los que parece que tenemos un pequeño demonio. Estos comportamientos tan dispares son normales, forma parte del desarrollo del niño/a.&#8230;</p>
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<p>Nuestros pequeños pueden ser tremendamente adorables en muchas ocasiones. Esos momentos en los que dices: “¡dan ganas de comérselo!”. Pero cuando nos dicen, “oye, qué bueno es, qué bien se porta”, todas recordamos esos momentos más o menos frecuentes en los que parece que tenemos un pequeño demonio.</p>



<p>Estos comportamientos tan dispares <strong>son normales</strong>, forma parte del desarrollo del niño/a. Apenas está comenzando a dar sentido a su entorno y, por su edad, aspectos biológicos, psicológicos y sociales todavía están poco desarrollados. Por lo tanto, <strong>a</strong> <strong>veces la exploración de su entorno y su aún reducida capacidad de regular sus emociones confluyen</strong> y generan situaciones incómodas.</p>



<p>Así, en ocasiones su búsqueda de satisfacciones afectivas o emocionales pueden resultar inadecuadas. En este aspecto, <strong>nuestras atenciones son una fuente de satisfacción primordial </strong>para ellos. Cuándo y cómo les atendemos no solo puede reducir estos momentos incómodos, sino que, en cierto modo y sin quererlo, pueden estar manteniéndolos o empeorándolos. A continuación veremos <strong>por qué se pueden estar manteniendo estos comportamientos más inadecuados</strong> de nuestros niños/as y <strong>cómo reducirlos en la medida de lo posible</strong> mediante nuestra <strong>atención</strong> y <strong>límites</strong> adecuados.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las atenciones</h2>



<p><strong>Dedicar tiempo de calidad</strong> a nuestros hijos/as es primordial para su desarrollo y para la mejora del vínculo. Por ello, lo primero es procurar cubrir en la medida de lo posible esta necesidad de nuestros hijos. Sin embargo, con nuestros estilos de vida cada vez más rápidos y estresantes, es difícil compartir tiempo de calidad en familia. En muchas ocasiones son ellos quienes nos solicitan este tiempo. En ocasiones de forma adaptada, en otras mediante rabietas y otras conductas de llamadas de atención. Como decíamos al principio, son normales durante su desarrollo. Pero <strong>lo que hacemos cuando ocurren puede estar haciendo que se repitan</strong> más a menudo.</p>



<p>Imaginad diferentes situaciones, podemos estar realizando tareas en casa, cocinando o limpiando, o comiendo con amigos en un restaurante. En un principio no estamos pendientes del niño. Hasta que realiza algo que nos parece inadecuado: coge algo, grita, golpea, etc. Entonces nosotros le llamamos la atención y le castigamos. Nos puede parecer totalmente contraintuitivo, pero ese castigo puede ser la forma en la que el niño consigue la atención que solicitaba. Así el castigo tiene un efecto totalmente opuesto al esperado.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los límites</h2>



<p>¿Entonces no debemos castigarles? No exactamente. Establecer <strong>límites</strong> adecuados es algo imprescindible. Hace su entorno más predecible y les aporta <strong>calma y seguridad</strong>. Además de que mejora el ambiente familiar, mejorando nuestro estado emocional y nuestro vínculo con ellos.</p>



<p>Para establecer límites debemos hacerlo:</p>



<ul class="wp-block-list"><li>Desde un estado emocional regulado<strong>, no dejarnos llevar por nuestra propia frustración</strong>.</li><li>Ser <strong>claros y directos</strong> en el mensaje que transmitimos.</li><li>Ser <strong>coherentes</strong> siempre en los límites que establecemos.</li><li>Ser <strong>cumplidores</strong> con nuestros compromisos que establecemos en cuanto a las consecuencias que tendrán los comportamientos adecuados e inadecuados.</li></ul>



<h2 class="wp-block-heading">Lo más importante</h2>



<p>No podemos estar siempre pendientes de nuestros hijos/as. Y es importante también para su desarrollo que aprendan a ser autónomos, a solicitar atención de forma más apropiada e incluso a aburrirse. Pero esto es mucho más fácil que lo aprendan cuando nosotros hagamos un esfuerzo por <strong>cambiar el momento</strong> <strong>en el que les prestamos atención</strong>.</p>



<p>Por un lado, en la medida de lo posible, debemos dedicar tiempo de calidad con nuestros hijos. Jugar, conversar, dar cariño y, en definitiva, interactuar de forma positiva. Esto <strong>reducirá su necesidad de llamar nuestra atención</strong> con un estado emocional menos regulado. Por otro lado, <strong>darles la atención por adelantado</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cómo es eso de dar la atención por adelantado?</h2>



<p>Como podemos entender, es mucho más fácil que nuestro hijo capte nuestra atención haciendo algo llamativo (gritando en lugar de susurrando, golpeando en lugar de acariciando, tirando cosas en lugar de estar tranquilo, etc.). Por eso terminan consiguiéndolo, aunque vaya acompañado de una riña. Por eso, <strong>antes de que el niño realice la conducta inapropiada debemos anticiparnos</strong>. Si les prestamos atención con algunas palabras, un breve elogio o algún pequeño juego; mientras está tranquilo, al hablar en lugar de gritar, etc.; estaremos mostrándoles que para tener nuestra atención no es necesario hacer nada estridente e inadecuado.</p>



<p>En resumen, dediquemos tiempo de calidad a nuestros hijos cuando nos sea posible. No olvidemos establecer límites ajustados, que también es un acto de amor a nuestros hijos. Y, en definitiva, procuremos practicar la crianza desde el amor y el cariño, en lugar de desde el castigo y la riña. Mejoremos nuestros vínculos y nuestro ambiente para <strong>disfrutar en familia</strong>.</p>
<p>La entrada <a href="https://mireiavilaseca.com/blog/atendiendo-por-adelantado-y-estableciendo-limites-para-mejorar-la-relacion-con-nuestros-hijos/">Atendiendo por adelantado y estableciendo límites para mejorar la relación con nuestros hijos</a> se publicó primero en <a href="https://mireiavilaseca.com">Mireia</a>.</p>
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		<item>
		<title>Cómo escuchar mejor las emociones de nuestros hijos</title>
		<link>https://mireiavilaseca.com/blog/como-escuchar-mejor-las-emociones-de-nuestros-hijos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[administrador]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Feb 2021 19:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Emociones]]></category>
		<category><![CDATA[Hij@s]]></category>
		<category><![CDATA[Escucha emocional]]></category>
		<category><![CDATA[Hijos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://mireiavilaseca.com/blog/como-escuchar-mejor-las-emociones-de-nuestros-hijos/">Cómo escuchar mejor las emociones de nuestros hijos</a> se publicó primero en <a href="https://mireiavilaseca.com">Mireia</a>.</p>
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<p>A veces vemos a los niños como otros seres distintos a nosotros, los adultos. Pero ellos también son personas que tienen y están construyendo un rico mundo interior. <strong>Necesitan reconocer y expresar todo tipo de sentimientos y emociones</strong>. Sus padres son su principal apoyo y guía también en este aspecto. En este artículo daremos algunas claves sobre <strong>cómo escuchar a nuestros hijos y permitirles expresar sus emociones</strong>. De esta forma mejorararemos nuestra comunicación con ellos.</p>
<h2>La vida emocional de los niños</h2>
<p>¿Cómo recuerdas tu día a día cuando eras niño/a? Probablemente recuerdes una vida sencilla. Ir al colegio, jugar, comer con tu familia y poco más. <strong>Tal vez no recuerdes esos momentos más complicados</strong> <strong>en los que te frustrabas, te sentías triste o tenías rabietas</strong>. Es normal, no solemos recordar esos momentos puntuales de nuestra vida diaria. Pero los tuviste. Y seguramente tus padres o hermanos te podrían recordar alguna de estas situaciones.</p>
<p>Esta forma algo sesgada de recordar nuestra niñez que tenemos la mayoría de nosotros nos puede hacer pensar que la vida de nuestros propios hijos debe ser así de simple. Pero también tienen sus preocupaciones, frustraciones y momentos malos en general y deben poder reconocerlos y expresarlos. <strong>¿Qué podemos hacer nosotros para acompañarles en este proceso?</strong></p>
<h2>Beneficios de mejorar la escucha emocional de nuestros hijos</h2>
<p>Ya sabemos que, como padres, tenemos un papel más que protagonista en la vida de nuestros hijos. Es importante recalcar que <strong>esto también incluye su educación emocional</strong>. Atender, reconocer y validar las expresiones emocionales de nuestros hijos, así como guiarles por su mundo emocional, es <strong>positivo para el desarrollo de su personalidad y su autoestima</strong>.</p>
<p>Poniendo en práctica una <strong>escucha adecuada hacia las expresiones emocionales de nuestros hijos</strong> lograremos evitar que repriman emociones, mejoraremos la comunicación con ellos y, en consecuencia, les conoceremos mejor. De esta forma tanto ellos como nosotros estaremos gestionando las emociones de forma saludable, mejorando el ambiente familiar.</p>
<h2>Tips para mejorar nuestra escucha emocional hacia nuestros hijos</h2>
<p>Seguro que ya conoces algunos consejos comunes para escuchar a nuestros hijos como ponerte a su altura o no quitarle importancia a sus sentimientos. De forma general, sabemos que<strong> tenemos que aproximarnos a ellos con amabilidad, paciencia y respeto ante sus expresiones emocionales</strong>. A continuación añadiremos algunas pautas más que pueden ser muy útiles:</p>
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<li><strong>Permitirle que se exprese y no bloquearle</strong> diciéndole, por ejemplo: “no llores”. Puede que la forma en la que está expresando su emoción nos genere malestar porque estamos en un sitio público o porque está dando golpes, etc. En este caso, primero <strong>debemos encontrar la forma de estabilizarnos nosotros para poder acercarnos con tranquilidad y transmitirle esta calma</strong> para luego poder reconducir su forma de expresar la emoción. Diciéndole: “oye, entiendo que estés triste (o enfadado) pero no debes dar golpes cuando te encuentres así”.</li>
<li><strong>Practicar una escucha activa</strong>: Debemos prestar atención a todas las formas en las que el niño/a se puede estar expresando, <strong>no solo las palabras que expresa, también la expresión corporal e incluso los silencios</strong>.</li>
<li>Como parte de la escucha activa, también podemos <strong>decirle en voz alta lo que entendemos que nos está queriendo expresar o cómo le vemos</strong>. Podemos parafrasear lo que nos ha dicho y que nos confirme o no si hemos acertado en nuestra percepción.</li>
<li>Si observamos algún indicio en el niño que no nos ha expresado, podemos <strong>preguntarle directamente y decirle cuál es nuestra impresión sobre su estado</strong>.</li>
<li>Si observamos que le cuesta expresar lo que siente, podemos <strong>animarle a que siga intentándolo mostrándole nuestro interés y cariño</strong>. También podemos dar algún apoyo, ayudándoles a poner nombre a lo que sienten y utilizando ejemplos de situaciones similares a las que puedan estar pasando. Y, por último,<strong> aceptar y validar sus emociones</strong>, expresándole que no tiene por qué avergonzarse o preocuparse por nada si es esto lo que puede estar bloqueando su expresión.</li>
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<p>Con estos pequeños consejos lograremos hacer que la gestión emocional de nuestros hijos sea más apropiada. Además, <strong>aumentaremos su autoestima y su confianza hacia sí mismos al poder reconocer mejor sus emociones y que pueden expresarlas de forma saludable</strong>. Y también aumentará su confianza hacia nosotros, ya que nos verán como un apoyo también en al ámbito emocional. De esta forma mejoraremos notablemente nuestro ambiente familiar.</p>
<p>La entrada <a href="https://mireiavilaseca.com/blog/como-escuchar-mejor-las-emociones-de-nuestros-hijos/">Cómo escuchar mejor las emociones de nuestros hijos</a> se publicó primero en <a href="https://mireiavilaseca.com">Mireia</a>.</p>
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